Tengo ganas de perderme por ahí. Recorrer las calles sin destino y no saber nada más. Observar gente nueva y no ser yo. No ser Francisca llena de recuerdos, cargando penas y con una herida que aún no puede sanar. Tal vez por eso me teñí el pelo, me hice un tatuaje y probablemente me decida a ponerme ese piercing que he estado pensando. Puede ser por eso que mi clóset ahora tenga muchos más colores que antes.
Nunca me había dado cuenta lo que era extrañar. Y creo que es eso lo que abunda en mi mente hoy; estoy llena de imágenes, de lugares, de aromas y todas esas cosas me transportan a tiempos pasados, donde era feliz (como hoy) No es tristeza, las cosas suceden según lo que dicta el destino o por las decisiones que he tomado, y lo acepto completamente.
No sé qué es peor; tener ese dolor que te da la pena, que te pesa en el alma, o tener la cabeza llena de recuerdos y que cada calle y lugar, te muestre una escena del pasado.
Definitivamente, nunca había extrañado nada ni a nadie. Y creo que esta es la primera vez.
