martes, 19 de junio de 2007

Mis asuntos pendientes

  • Me gustaría poder tener un poco más de fortaleza y constancia para mis cosas. Una de las cosas que, creo, más odio de mi, es mi inestabilidad en todo y lo rápido que me canso de cualquier cosa. No sirvo para ir al gimnasio (fui un mes y después nunca más) mi aprendizaje en el tejido quedó a medias, el otro día me amurré y no almorzé porque las croquetas de carne de soya nunca me resultaron, asi que dejé todo tirado y me fui con una manzana de almuerzo, nunca logré perfeccionar mi técnica para dibujar y así otras tantas cosas...

  • Me gustaría (a veces) volver a recuperar la confianza que tenía en la gente. Aunque no del todo, creo que antes confiaba demasiado y muchas veces salí herida. Pero ahora, desconfío de gente de la cual no debería y me siento bastante mal al darme cuenta de que, realmente, esa gente no me traicionaría. Creo que tengo mucha gente valiosa a mi lado, mucha más de la que tenía hace un par de años atrás. Pienso que soy muy afortunada en contar con personas asi y por eso, me siento más mal al pensar estupideces.

  • Me gustaría no dejar mis buenas intenciones en eso, sólo buenas intenciones. Siempre pienso o planeo cosas como "ooh! le daré una sorpresa a tal persona", "como hoy está de cumpleaños, le haré un regalito con mis propias manos" o "lo voy a llamar por teléfono o escribir un mail para saber de su vida" y al final, por circunstancias que escapan de mi control o por mi culpa (se me olvidó hacerlo, me quedé dormida, no fui a comprar lo que necesitaba) no lo hago. Quiero mucho a mis amigos y a la gente que me rodea y me considero una persona cariñosa, pero si cumpliera siempre todo lo que planeo, puta que sería cariñosa.

  • Me gustaría poder ser mejor persona de lo que soy. Tengo autoestima y creo conocerme bastante y por eso digo, humildemente y a pesar de todo, pienso que soy una buena persona. Pero claro, siempre se puede más. La mayor lección que aprendí en mi vida respecto a esto, me la dió un chico, un novio que tuve hace años. Es irónico, porque yo siempre tuve todo lo que el podría desear y jamás tendría, en muchos aspectos y me enseñó que el verdadero valor de una persona no depende de cuánto dinero tengas ni de lo costosos que pueden ser tus regalos. Siempre se puede ser una persona valiosísima, todo va por dentro. Y siempre pienso lo mismo, persona más buena que él no voy a encontrar jamás.

domingo, 3 de junio de 2007

Pin-up Girls



La expresión "pin-up" se fijó en los EEUU en las décadas de los '40 y '50. Con este nombre se conocen los dibujos (o fotografías) de chicas bonitas en actitudes sugerentes. Su éxito fue tan rotundo que con el tiempo han llegado a influir en muchos terrenos. Sólo hay que fijarse en el cine, la televisión, la publicidad, los cómics...


Las pin-ups siguen un patrón: son mujeres bonitas, sensuales, normalmente pilladas en situaciones "comprometidas" y que destilan erotismo e ingenuidad por todos sus poros. No hace falta que estén desnudas (de hecho casi nunca lo están). Su encanto reside en sus poses y sus miradas, en esa falda que enseña lo justo, o en esa lencería que sugiere más que enseña. Recatadas al principio, descocadas al final, las pin-ups revolucionaron el concepto de belleza y dieron cuerpo a un nuevo icono de la feminidad: la "cheesecake" o "girl-next-door".


Desde las revistas y los calendarios (forma de publicidad muy extendida en la época) llegaron a todos los rincones del país. Con el apogeo de la fotografía las ilustraciones perdieron peso y algunas modelos se especializaron en el striptease o el cine. Su popularidad fue tal que hasta el gobierno americano llegó a regalar pin-ups a los soldados para que las colgaran en sus taquillas y les subieran la moral durante la 2ª Guerra Mundial.


GENERACIÓN PIN-UP


Aunque entre las chicas pin-up hubo un grupo de auténticas diosas como Bettie Page y Tempest Storm, fue toda una generación de mujeres la que contribuyó a convertir el glamour, la seducción y el desnudo femenino en un arte para las masas.


En los años ´40 y ´50, mientras Vargas, Petty y compañía creaban sus modelos de "cheesecake" en calendarios y postales, hordas de mujeres liberales y liberadas se sacudían la represión puritana y se lanzaban a lucir sus encantos en los escenarios. Eran los años del glamour, el striptease y el music hall.


Fueron muchas las bellezas que hicieron gala de su talento en los locales que proliferaron por todo el país. Y hubo de todo. Pin-ups como Dixie Evans o Irish McCalla que se especializaron en el striptease y el burlesque (mezcla de baile, comedia y erotismo). O como Mamie Van Doren, Marilyn Monroe, Anita Ekberg y Jayne Mansfield que iban y venían de Hollywood. O incluso hubo quien se pasó al otro lado de la cámara como la pin-up fotógrafa Bunny Yeager. Sea como fuera, la mayoría acabaron posando alguna vez en las revistas para hombres de la época, las "Girlie magazines".


Y aunque las menos afortunadas acabaron haciendo películas de serie B o posando para aspirantes a fotógrafo o ilustrador, todas (famosas y anónimas) comparten el mérito de haber dado cuerpo a un nuevo icono de feminidad: la "chica pin-up".